23 enero 2013

y el mar...



Lo que se ha perdido, lo que se debería haber perdido,
lo que se ha conseguido y ha satisfecho por error,
lo que amamos y perdimos y, después de perderlo, 
vimos,amándolo por haberlo tenido, que no lo habíamos amado;
lo que creíamos que pensábamos cuando sentíamos;
lo que era un recuerdo y creíamos que era una emoción;
y el mar en todo, llegando allá, rumoroso y fresco,del gran fondo de toda la noche, a agitarse fino en la playa,en el decurso nocturno de mi paseo a la orilla del mar.

14 diciembre 2012

Te Espero en Madrid



...Te esperaré en la calle como entonces,
hablaremos también de la obra,
iremos del brazo, y Madrid, más otoño que nunca,
será nuestro, como nuestro es el futuro,
las olas de Imbassaí, el sofá color arena,
punta de Ararat a salvo del diluvio...

15 noviembre 2012

Respira...


Respira. Serás madre toda una vida. 
Enséñale las cosas importantes. Las de verdad. 
A saltar los charcos, a observar a los bichitos, a dar besos de mariposa y abrazos muy fuertes. 
No olvides esos abrazos y no se los niegues nunca. 
Puede que dentro de unos años los abrazos que añores sean los que no le diste. 
Dile cuanto le quieres siempre que lo pienses.
 Dejala imaginar. Imagina con ella. 
Dejala llorar. Llora con ella. 
Las paredes se pueden volver a pintar, los objetos se rompen y se reemplazan continuamente: los gritos de mamá duelen para siempre.
 Puedes fregar los platos más tarde. Mientras tú limpias, ella crece. 
Ella no necesita tantos juguetes. 
Trabaja menos y quiere más. 
Y sobre todo respira. 
Serás madre toda una vida. 
Ella será niña sólo una vez.

11 septiembre 2012

Tiempo...


Vio a la multitud, y pensó en las olas que se movían a través de ella, rompiéndose en una blanca espuma que la tragaba completamente. 
Las pequeñas figuras captaban débilmente los bordes de las olas como paradojas, enigmas, y oían el tictaquear del tiempo sin saber lo que sentían, y se aferraban a sus ilusiones lineales de pasado y futuro, de progresión, desde la apertura de sus nacimientos hasta la inevitabilidad de sus muertes. 
Las palabras se aferraron a su garganta. Siguió adelante. 
Y pensó en Markham y en su madre y en toda aquella incontable gente, sin soltar nunca sus esperanzas, y en su extraño sentido humano, su ultima ilusión, de que no importaba el cómo los días avanzaran a través de ellos: 
siempre quedaba el pulsar de las cosas por venir, la sensación de que incluso ahora aún quedaba tiempo.

06 agosto 2012

Bocanada...


En esa primera bocanada de aire que tomaste cuando asomaste a esta vida sentí de repente un estremecimiento imposible de transmitir. Te largaste a llorar a gritos, pero ni bien te apoyaron mi cuerpo silenció al tuyo. Nunca imaginé sería capaz de brindarte esa paz. Y fue recíproco.