11 septiembre 2012

Tiempo...


Vio a la multitud, y pensó en las olas que se movían a través de ella, rompiéndose en una blanca espuma que la tragaba completamente. 
Las pequeñas figuras captaban débilmente los bordes de las olas como paradojas, enigmas, y oían el tictaquear del tiempo sin saber lo que sentían, y se aferraban a sus ilusiones lineales de pasado y futuro, de progresión, desde la apertura de sus nacimientos hasta la inevitabilidad de sus muertes. 
Las palabras se aferraron a su garganta. Siguió adelante. 
Y pensó en Markham y en su madre y en toda aquella incontable gente, sin soltar nunca sus esperanzas, y en su extraño sentido humano, su ultima ilusión, de que no importaba el cómo los días avanzaran a través de ellos: 
siempre quedaba el pulsar de las cosas por venir, la sensación de que incluso ahora aún quedaba tiempo.

06 agosto 2012

Bocanada...


En esa primera bocanada de aire que tomaste cuando asomaste a esta vida sentí de repente un estremecimiento imposible de transmitir. Te largaste a llorar a gritos, pero ni bien te apoyaron mi cuerpo silenció al tuyo. Nunca imaginé sería capaz de brindarte esa paz. Y fue recíproco.

14 julio 2012

Despierta...


Despierta, arranca las cortinas y vístete de calle, que la vida te cubra como el agua fría la cara.
Ahora que mil corazones no resueltos, cansados de tanta derrota, agitan sus alas y gritan desde los acantilados, ahora que las pieles brillan en las plazas y la tarde arde sobre las espaldas de quienes preguntan, has de despertar.
Despierta, se la zarza incendiada que indica el camino, que la vida es eterna en cinco minutos y todo empieza y todo acaba en ti.

11 julio 2012

Sin pretensiones...




"No pretendo mucho; amarnos, cuidarnos, mimarnos, progresar, crecer juntos. Él abre los ojos, la mira y, evitando enojarse, pregunta: ¿Y que sería entonces pretender mucho si ya lo tenemos todo?"




07 julio 2012

Pongamos que hablo de Madrid...


Allá donde se cruzan los caminos,
donde el mar no se puede concebir,
donde regresa siempre el fugitivo,
pongamos que hablo de Madrid.


Caminar por las calles hasta que me duelan los pies. Pasear por la gran via. Sacarme fotos en la puerta del sol. Tomar una cerveza en la Plaza Mayor. Dejar correr las horas bajo el sol del Parque del Retiro. Ir de tapas una noche. Verte sonreír en el mercado... A veces una lista no alcanza para contener tantos deseos. A veces esas palabras no expresan ni contienen todo lo que se puede sentir al momento de cumplirla. En nuestra lista no estaban las mejores cosas del viaje, ni los mejores recuerdos, mucho menos las mas lindas sonrisas de todo Madrid. A partir de una lista que solo contenía acciones y lugares, construimos mas sueños, mas recuerdos. Retomamos viejos planes, organizamos nuevos... Debo decir, que mientras recorríamos metro a metro una ciudad que termine amando, trataba de musicalizarla, como en las películas, y todavía no entiendo lo de "negro, como el metro de Madrid". Recordar todas y cada una de las canciones que siempre me hicieron soñar con esta ciudad era una constante... De vez en cuando, quedaba absorta y perdida entre las callecitas cubiertas de empedrado e historia... Caminando, tratando con mi camara de capturarlo todo. De encerrar en el lente todo aquello que nos hacia latir el pecho con mas fuerza... Y vos allí, al lado mío, haciéndome acordar donde comenzó todo. Y los tres recogiendo jirones de sueños, colocándolos uno al lado del otro y llevándolos por bandera, como insignia... Así, el buen clima, el sol, la brisa suave, la ropa liviana, mis pasos, sus risas y tu mano aferrada a la mía... Todo se conjugaba perfectamente. El viaje recién empezaba y ya tachamos gran parte de la lista. Abrir los ojos bien grandes para sabernos despiertos. Mirarnos y entender que todo tenía sentido...