03 abril 2013

Just Breathe...


...Me cansé de remarla, ahora quiero hacer un poco la plancha...

...Esfuerzos exagerados en querer que la vida sea según un plan o idea, en lugar de abrirme a la impredecibilidad y autenticidad de su propuesta...

Pensamientos sin hilar que me vienen a la cabeza, en días como hoy, en este río... en este mar...
Necesito parar, reflexionar, hacer la plancha... aunque sea un rato. Recuperar los jirones de mi misma que quedaron desparramados por ahí. Unir las piezas nuevamente y transformarlo todo para recomenzar... 

Quiero un respiro. Una pausa. 5 minutos, no pido más que eso. Un café. Una charla que sea tonta, pero que me llene de cosas. A veces, no pensar...

Respirar... sentir el olor del mar, escuchar el vaivén de las olas y respirar... (Llorar si fuera necesario)

... Y deshacerlo todo y recomenzar...

08 febrero 2013

De Cronopios y Sueños...


...Tenemos que obligar a la realidad a que responda a nuestros sueños...
Hay que seguir soñando hasta abolir la falsa frontera entre lo ilusorio y lo tangible, 
hasta realizarnos y descubrir que el paraíso perdido está ahi, 
a la vuelta de la esquina...

23 enero 2013

y el mar...



Lo que se ha perdido, lo que se debería haber perdido,
lo que se ha conseguido y ha satisfecho por error,
lo que amamos y perdimos y, después de perderlo, 
vimos,amándolo por haberlo tenido, que no lo habíamos amado;
lo que creíamos que pensábamos cuando sentíamos;
lo que era un recuerdo y creíamos que era una emoción;
y el mar en todo, llegando allá, rumoroso y fresco,del gran fondo de toda la noche, a agitarse fino en la playa,en el decurso nocturno de mi paseo a la orilla del mar.

14 diciembre 2012

Te Espero en Madrid



...Te esperaré en la calle como entonces,
hablaremos también de la obra,
iremos del brazo, y Madrid, más otoño que nunca,
será nuestro, como nuestro es el futuro,
las olas de Imbassaí, el sofá color arena,
punta de Ararat a salvo del diluvio...

15 noviembre 2012

Respira...


Respira. Serás madre toda una vida. 
Enséñale las cosas importantes. Las de verdad. 
A saltar los charcos, a observar a los bichitos, a dar besos de mariposa y abrazos muy fuertes. 
No olvides esos abrazos y no se los niegues nunca. 
Puede que dentro de unos años los abrazos que añores sean los que no le diste. 
Dile cuanto le quieres siempre que lo pienses.
 Dejala imaginar. Imagina con ella. 
Dejala llorar. Llora con ella. 
Las paredes se pueden volver a pintar, los objetos se rompen y se reemplazan continuamente: los gritos de mamá duelen para siempre.
 Puedes fregar los platos más tarde. Mientras tú limpias, ella crece. 
Ella no necesita tantos juguetes. 
Trabaja menos y quiere más. 
Y sobre todo respira. 
Serás madre toda una vida. 
Ella será niña sólo una vez.