
En estos días tuve la noble sorpresa de escuchar algo que yo misma había contado por primera vez... Me lo contaban a mi como si uno de los personajes principales fuera otra persona que no era yo. Me asombré, abrí bien grandes los ojos como suelo hacer cuando no doy crédito a lo que escucho...
Traté de explicar que era de mi de quien hablaba, pero no había caso, cuando por fin lograron salir las palabras nadie pudo creerme.
Me fui esa noche entre cabizbaja y pensativa. No podía creer realmente lo que había pasado. Realmente y frente a mis narices... u orejas... un rumor había dado la vuelta compelta al pueblo y alguien, fresquito, nuevo, sin contaminación pueblerina, vino y me lo contó. Sonreí, finalmente. Comprendí que las palabras que solté como por casualidad una vez estaban donde tenían que estar: en boca de todos.